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16 October

Entrevista a Alex Rovira, economista y autor best-seller.

 

- Con una coyuntura como la actual, es obligado preguntar por la situación de crisis económica en la que estamos inmersos. En su libro “La buena crisis” usted daba las claves para convertir los momentos difíciles en oportunidades. ¿Qué podemos aprender de esta crisis?
Podemos aprender que la calidad de la economía de un sistema es directamente proporcional a la calidad humana de las personas que lo integran. Esta crisis económica es, en realidad una crisis de valores que es, en realidad y a su vez, una crisis de consciencia. Debemos volver a la realidad y dejarnos de querer aparentar con dinero que no tenemos para comprar cosas que en realidad no necesitamos para impresionar a quienes no conocemos o no nos caen bien, avalándolo con activos que no valen lo que cuestan debido a gobernantes y a regulaciones financieras no decentes. Es decir, esta crisis es el estallido de un delirio global basado en la falta de ética, en la ambición desmedida y en la especulación. Crisis comparte etimología con criba, y con crisálida. Esta crisis, como casi todas las crisis, será una purga no sólo económica sino de calidad humana que nos debería llevar a una transformación hacia la consciencia, la solidaridad y la integridad y si no es así, vendrán más crisis, sin duda.
 
- Usted ha afirmado en alguna ocasión que es incluso una buena crisis y que la economía es un estado de ánimo.
Como decía en la respuesta anterior, si la crisis nos lleva a la crítica, al criterio y a la criba necesaria, es buena, porque nos obliga a dejar de tener para poder ser, para poder crecer como seres humanos a pesar del dolor. Pero el proceso de aprendizaje no es gratuito.
 
- ¿Con qué máxima contra la crisis se quedaría?
A la crisis nos lleva el vicio, de la crisis se sale con la virtud.
 
- En cualquier caso, y en el escenario de recortes en todos los ámbitos anunciados desde hace meses, ¿cómo puede un directivo motivar a sus trabajadores?

Si tiene que motivarlos ahora, lo tendrá mucho más difícil que si ya llegaron motivados a esta situación. Las personas que, como jefes, hayan actuado creando redes de confianza y compromiso tendrán, en principio, mucha mejor respuesta en un entorno de crisis que aquellos que utilizaron en el pasado el estilo del capataz.
 
- Abandera una postura existencial basada en el conocimiento de uno mismo, en el aprendizaje y en la búsqueda constante de la calidad. ¿Cómo se puede aplicar esa filosofía al mundo de la empresa?
Cambiar una empresa, es relativamente fácil, lo difícil es cambiarse a uno mismo. Si quieres obtener compromiso, comprométete, si quieres obtener calidad, entrega calidad, si quieres obtener excelencia, sé excelente. Lo que das, te lo das, lo que no das, te lo quitas. Es tan simple como eso, partiendo, por supuesto, de una buena selección de las personas de tu equipo.
 
- Defiende además que el poder “es aquella fuerza interior que permite crecer, superar dificultades, crear sinergias y construir”, y cita esos siete poderes: coraje, responsabilidad, propósito, humildad, confianza, amor y cooperación. ¿Cómo se pueden trabajar en la empresa?
Todo poder se trabaja ejerciéndolo activa y conscientemente. Es como todo en la vida: si quieres ganar fuerza, debes muscular, si quieres tener fondo, debes correr o nadar, si quieres ser más inteligente, debes estudiar. Es puro sentido común, lo que se trabaja se hace crecer.
 
- ¿Cuáles son los valores que, a su juicio, ayudan a crear un buen equipo?

Confianza, compromiso, humildad, entrega, responsabilidad, gratitud, alegría y cooperación.

- Imparte conferencias sobre gestión empresarial. ¿En qué aspectos incide más? ¿Cuáles son las carencias que más detecta en este ámbito en el empresariado español?
Cada conferencia es un mundo e incido en aquello que mi cliente considera importante comunicar teniendo en cuenta el contexto situacional en el que se imparte la conferencia. Pero el eje gira muy a menudo alrededor de conceptos como el cambio, la transformación, la cooperación, la excelencia, el compromiso o la calidad.
 
- ¿Qué diría a los jóvenes sucesores que tiene ideas empresariales pero muchas dudas acerca de su puesta en marcha?
Que decir la palabra “agua”, no moja. Para aprender a nadar hay que tirarse a la piscina. Que una intención sin acción es mera especulación, pero que toda acción debe estar bien meditada y empujada por la fuerza de la pasión. Si confluyen en su caso intención, meditación y pasión, es difícil el fracaso en la acción.


INSTITUTO VALENCIANO PARA EL ESTUDIO
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