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3 insólitos consejos para superar el miedo escénico. (SG Smartketing)

22 Febrero 2016 Escribir un comentario

El presidente de una importante multinacional norteamericana, a pesar de todo el poder que gozaba, era incapaz de ponerse frente a sus accionistas y dirigirles la palabra.

Sentía que el estómago se le retorcía, la garganta se le secaba, el pulso le temblaba, el sudor lo inundaba, pero lo peor de todo, era que se le borraba de la cabeza todo cuanto debía decir.

¿Te ha pasado algo así? Quizás no tan exagerado como a este directivo, pero es posible que ante una junta, una presentación de ventas o cualquier situación en la que debes dirigirte a un público, te invada un paralizante miedo escénico.

Como consuelo, te diremos que aproximadamente el 85% de las personas lo padecen. Así que no estás solo en esto.

También debes saber que todos, absolutamente todos los seres humanos medianamente normales, somos capaces de hablar extraordinariamente bien en público. Incluido el presidente de nuestra introducción, que terminó siendo un buen orador.

Hay muchos consejos para superar este miedo, pero hoy veremos algunos un tanto insólitos pero que han demostrado su gran efectividad.

 

1. Plántate como súperman.

 7 Blog SGS

 

Adoptar durante algunos minutos una “postura de poder”, –cabeza levantada, pecho erguido, brazos en “jarra” ocupando el mayor espacio posible, y ambas piernas firmemente asentadas– producen una imagen de autoridad y confianza que predispone al cerebro para sentirse seguro.

Lo curioso, es que no es necesario estar en esta posición durante la exposición en público, con pararse así momentos antes del salir al escenario es suficiente, se ha demostrado que se reduce el nivel de estrés, se combate la timidez, y se gana confianza en uno mismo.

 

2. Suma pequeños triunfos.

Cuando sabemos que algo lo hemos hecho bien, tendemos a repetir el éxito. Cuando estamos a punto de salir a escena, si tenemos una experiencia de éxitos previa, nos será mucho más fácil controlar los nervios, ganar seguridad, y subir a triunfar. Pero ¿y si no tenemos experiencias previas? Entonces empecemos de inmediato a sumar pequeños triunfos que nos refuercen la confianza. Para conseguirlo, busquemos desafíos triviales y vayamos superándolos. Esa actitud nos irá capacitando para afrontarnos al público.

Por ejemplo, si vemos como la cajera del supermercado ha sido muy amable con otro cliente. ¡Digámoselo! “Te quiero dar mi enhorabuena, por la amabilidad con la que tratas a los clientes.

Da gusto escucharte y verte sonreír.”

¿Llegamos al dentista y hay gente en silencio en la sala de espera? Saludémosles con firmeza y simpatía. ¿Hay una reunión de padres en el colegio de nuestros hijos? Demos una breve opinión sobre algo. ¿Vamos a una exposición? hablemos con al menos tres personas, ya sea sobre arte, sobre su relación con el artista, o sobre el tiempo, pero hablemos.

Podemos buscar y utilizar cualquier circunstancia para obtener esos pequeños triunfos a los que nos podamos remitir antes de subir a escena. Eso nos dará una pequeña plataforma que irá haciéndose cada vez más grande hasta sentir confianza.

 

3. Haz una breve acción al empezar.

Sobre todo a los principiantes, hay algo que les suele dar cierta tranquilidad: hacer algo antes de empezar a hablar.

Por ejemplo, escribir una palabra en la pizarra, mover una silla, cambiar un libro de lugar, poner el reloj sobre el atril, desplazar un poco el micrófono, etc.

Ese pequeño gesto, permite descargar parte de la tensión del inicio, y poder así tener un pequeño respiro de tranquilidad en el momento de hablar.

Naturalmente, a medida que se vayan obteniendo triunfos, este truco se debería dejar y comenzar con la confianza de saber que se tiene algo importante que decir.

Por insólitos que parezcan estos consejos, grandes oradores empezaron por aquí. Así que, ¡adelante!

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