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Entrevista de Valencia Plaza: ¿Quién es Eva Blasco?

09 Enero 2018 Escribir un comentario

La Presidenta de la Asociación de Empresarias y Profesionales de Valencia (EVAP)

Un día frío de enero entré por esa misma puerta para entrevistar al pionero en el mundo de las agencias de viaje, Vicente Blasco Infante, persona con dotes de liderazgo que demostró un compromiso con la sociedad valenciana fuera de lo común. Casi tres años después aún se mantiene en la pared aquel mapamundi donde con chinchetas marcaba los lugares a los que había viajado, pero él ya no está. Su hija ha tomado el mando, con muchas de sus cualidades, camino de superar al mentor. En el camino es presidenta de la asociación de mujeres empresarias Evap y ostentar muchos otros cargos.

 

-¿Ha mamado esto?

-Yo de pequeñita he vivido el mundo del viaje, imagínese, mi padre una agencia y mi madre una escuela de turismo. Pero a mí lo que me gustó siempre fue el Derecho, donde fui premio extraordinario fin de carrera. Y empecé en comercio interior, aunque con el tiempo me encaminé hacia el exterior. En 1993 pasé a lo que después se convertiría en el Instituto Valenciano de Exportación (IVEX), primero como responsable de la zona de Oriente, más tarde como directora de la oficina de Nueva York. Un poco después de mi regreso me pilló el gusanillo de cambiar. Y cuando me planteé otro horizonte mi padre me puso una oferta profesional sobre la mesa.

-No es fácil a veces trabajar codo a codo con la familia.

-La relación en ciertos momentos fue complicada pero se convirtió para mí en una fuente de crecimiento personal brutal. Es verdad que tienes comportamientos que no te permitirías con un jefe y del mismo modo te exigen cosas que no se le piden a otro empleado, aunque aprendí de mi padre que hay que trabajar duro, que no eres más que nadie. Lo tienes que demostrar. Y en ningún momento me he arrepentido de la decisión que tomé, pese a que la vida de empresaria es más sacrificada que la de empleada al no poder desconectar.

-¿Se ve reflejada en su forma de ser?

-Mi padre y yo teníamos una fuerte personalidad. Además, él nos inculcó de pequeños el concepto del trabajo duro y ese arrojo al hacer las cosas. Mi padre era un líder nato, yo no sé si lo soy de la misma forma, pero es verdad que en una empresa con dos líderes y de distinta generación... Uno de los principales problemas es que mis propuestas de cambio eran un punto de fricción.

-Con su padre aprendió a viajar. ¿Qué le ha aportado?

-Soy una apasionada del viaje porque él me lo metió en la sangre. Y me ha dado mucho. Por ejemplo, una amplitud de miras, comprender mejor la diversidad, respetar diferentes culturas, tener una mente abierta. Creo además que me ha permitido adaptarme bien a los cambios y sentir que soy de Valencia y muy orgullosa de ello, pero entiendo que no somos el centro del mundo.

-Algo de líder le ha quedado. Ahora, como presidenta de Evap.

-Cargos honoríficos tengo los que quieras. Eso también me viene de mi padre, que era un gran creyente en el asociacionismo empresarial y en la sociedad civil. Y de líder, supongo, pues ya en la facultad era delegada de clase, claustral. Mi padre me animaba a ello. Y en Evap estoy muy a gusto porque hay un nivel de dinamismo increíble, tanto que a veces es difícil de gestionar a tanta mujer creativa, potente e innovadora. No conozco otra asociación con tanta implicación.

-Dicho esto, ¿su vida va a cien por hora?

-Sí, porque tengo un gran defecto, que no sé decir que no. Imagínese que he terminado de vicepresidenta del AMPA del instituto donde mi hijo acaba de empezar primero de la ESO. Y en el consejo escolar. Pero es que yo creo que, cuanto menos, hay que ir a las asambleas, interesarse. Siempre digo que no dispongo de mucho tiempo, porque luego me siento mal si no tengo un mínimo de dedicación. Así que le digo a mi hijo: «Lo importante no es la cantidad, sino la calidad». Porque además estoy separada y más sola en la crianza.

-¿Cree que es usted misma la principal sacrificada?

-Es cierto que a veces hay que parar y pensar en ti, pero soy muy perfeccionista y en ocasiones lo olvido. Aunque tengo que decir que todo esto, que me exige tanto sacrificio, al mismo tiempo me enriquece. Por ejemplo, cuando una mujer entra en un órgano de gobierno. Me da un subidón de adrenalina.

 

Fuente: Las Provincias

 

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