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Las empresas familiares optan, cada vez con más frecuencia, por los Pactos de Familia para su supervivencia.

04 Abril 2018 Escribir un comentario

Las empresas familiares españolas están optando, cada vez con más frecuencia, por los llamados Pactos de Familia, antaño muy desconocidos, como marco para regular el relevo generacional y las normas que deben regir la relación familia-empresa propiedad con el fin de evitar las altas tasas de mortalidad de este tipo de negocios.

Aunque el pacto privado más utilizado sigue siendo el Protocolo Familiar, las empresas familiares de menor tamaño y baja complejidad eligen, en mayor medida, esta solución, según la consultora de empresas familiares Family Business Solutions.

De acuerdo con Ricard Agustín, fundador de Family Business Solutions y consultor de empresas familiares, “los Pactos de Familia son un instrumento apropiado para aquellas empresas familiares pequeñas y que tienen una menor complejidad (en generaciones tempranas), en las que no es preciso regular todos los aspectos que abarca el Protocolo Familiar”.

Además, los Pactos de Familia “tienen la ventaja de que son más baratos y su tiempo de elaboración es sensiblemente inferior”, añade.

Esto ha influido durante los años de la crisis económica, ya que algunas familias empresarias preferían optar por este acuerdo privado, bastante más simple que el Protocolo Familiar, para pactar y regular solo aquellas preocupaciones reales e inmediatas que ya estaban afectando a la familia.

Por lo tanto, no son adecuados, desde el punto de vista de Agustín, “para las familias empresarias con niveles de complejidad altos y en ciclos de vida avanzado porque no tienen el mismo calado que un Protocolo familiar”.

 

DIFERENCIAS ENTRE PROTOCOLO FAMILIAR Y PACTOS DE FAMILIA

El Protocolo familiar regula el relevo generacional, la jubilación, la sucesión, el liderazgo, el acceso al trabajo y la salida de familiares del negocio, las normas de retribución, la profesionalización, los órganos de gobierno, la transmisión de la propiedad y la valoración de las participaciones/acciones.

Por el contrario, los Pactos de Familia regulan únicamente dos o tres de estos aspectos, siempre relacionados con preocupaciones o problemas que tenga la empresa familiar en cuestión en ese momento, en lugar de elaborar un Protocolo familiar completo.

Más adelante, si la familia empresaria lo estima necesario, podrá incorporar a los Pactos de Familia las partes no reguladas inicialmente, o podrá optar por realizar un Protocolo familiar completo.

 

Fuente: Confilegal

 

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